top of page
Search

GO BRAVELY; GO DEEPLY - OR NOT GO

Updated: Apr 29, 2020


Hay algo que me saca de quicio. Siempre he pensado que la vida del ser humano es demasiado corta, que el mundo en el que vivimos es demasiado grande, y que por ese motivo no debemos quedarnos solo en un pedacito de el. Hoy en día, disponemos de las herramientas necesarias para viajar y conocer el mundo en el que vivimos, pero muchos de nosotros no llegamos a dar el paso, ¿por qué?.


Después de seis meses fuera de casa, lejos de los míos, he llegado a la conclusión de que lo único que cambia es nuestra manera de pensar, nuestra forma de vivir, porque en casa todo sigue igual. Tu hermana sigue cogiéndote la ropa sin permiso, tu perro sigue paseando todos los días, tus amigos siguen quedando, tu familia sigue trabajando día a día y la única diferencia es que tú no estás ahí, eso es todo.


Tenemos miedo al cambio, a desconectar con los nuestros, a perdernos momentos importantes de nuestros “importantes”, a cambiar de hábitos, tenemos miedo a lo desconocido. Cuando no conocemos, nos sentimos solos, perdidos y sin ningún control sobre la situación, y eso es algo que aterra al ser humano.


Y es cierto que antes de venir aquí, a miles de kilómetros de distancia, a seis horas de diferencia, mi miedo me estaba jugando una mala pasada. Haciendo la maleta un día antes, mi mente daba vueltas, no sabía como había sido capaz de dar el paso. Y pensando hallé la respuesta; No sentía que estuviera viviendo una vida para recordar y de eso se trata, no importa que nuestra vida sea corta, pero que sea intensa, real y verdadera.


Nos acomodamos, creemos que debemos vivir de una manera en concreto, que tenemos que recorrer todos el mismo camino. Vamos a la universidad, salimos los viernes o los sábados (o ambos), vemos la misma gente todos los santos días, nos tumbamos en el sofá a ver Netflix durante horas, algunos vamos al gimnasio (no es mi caso)… Es una vida, pero no una vida diferente al resto. Somos únicos, así que porqué no crear una vida única.


Y después de tanto tiempo, no me arrepiento de haberme ido. He conocido gente con diferentes culturas y formas de pensar, he descubierto otro pedacito del mundo, sobre todo he empezado a apreciar el valor de la diversidad, fuera los estereotipos. Aprendes a aceptar a las personas, a valorar cada detalle que tenías en tu vida antes de salir de ella, te descubres y te conoces ya que te dedicas más tiempo, estás siempre observando y decidiendo por ti misma. Vives los momentos más intensamente, estás tú frente al mundo. Maduras, mucho.


Es cierto que, como en todo, tiene su lado bueno pero también su malo. Tienes momentos de bajón, de querer volver porque todo te viene demasiado grande, demasiado desconocido. Pero luego piensas, para que voy a volver, ¿para ver lo mismo que he estado viendo durante años?, para eso ya tengo tiempo de sobra. Esta experiencia se acaba en algún momento, vamos a disfrutarla y exprimirla al máximo.


Y madre mía lo que daría por enfadarme con mi hermana por haberse metido en mi armario o por un plato de arroz caldoso de mi madre, por ver a mi perra corretear en el jardín, o a mi padre subir y bajar las escaleras haciendo sus correspondientes minutos de ejercicio al día… Claro que echas de menos, es normal. Pero hasta en lo malo hay algo positivo, el aprender a valorar todos esos detalles que pasabas por alto, aprender a disfrutar cada momento porque al igual que puedes tenerlos, puedes no tenerlos más. Creo que tengo la manera de explicar esta experiencia con un claro ejemplo; Un libro vacío.


Nosotros somos como libros vacíos que estamos creando constantemente una historia, que vamos completando cada página a medida que pasa el tiempo. Si no conocemos mundo, si no nos arriesgamos de vez en cuando, si no abrimos nuestra mente, estaremos contando siempre la misma historia. Pero si nos enfrentamos a lo desconocido, si aprendemos de lo exterior, podremos completar nuestras paginas con una buena, intrigante, conmovedora e interesante historia, con una vida para recordar.


Sal, conoce, descubre y vive.



 
 
 

Comments


 By Perfectly Imperfect.

bottom of page