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BRINDÉ CON LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

Updated: Apr 29, 2020


Ya era Sábado y habíamos recuperado nuestras ganas de fiesta. A las cinco de la tarde Pilar y yo ya estábamos preparándonos, maquillándonos y poniéndonos esos modelitos que nos habían dado tanta guerra el día anterior, pero que nos quedaban de maravilla.


La hora de quedada era a las 18:15 al lado del campus, donde nos esperaría un bus que nos llevaría hasta la fiesta. Pilar no quería ponerse los tacones que se había comprado el día anterior y decidió metérmelos en el bolso por si las moscas, yo si que llevaba mis altos y elegantes botines.


Ya estábamos listas y nos dirigimos hacia el punto de quedada. Un llamativo "School bus" que estaba aparcado nos esperaba a cada uno de nosotros, la gente ya empezaba a venir y las ganas empezaban a aumentar.


Nos pusieron una pulsera rosa y nos subimos al bus, era un cachondeo. Más de 60 jóvenes con ganas de fiesta y salseo, música reguetonera que invadía el vehículo de voces cantando, gente bailando y moviéndose sin parar, en un autobús de colegio, un sábado por la noche y en medio de Nueva York, vamos, que casi que no dábamos el cante.


Yo siempre he tenido un problema con el pis, no me lo puedo aguantar y nunca he podido, ¿os imagináis que ocurrió no? Belén se meaba, y mucho.


Era aproximadamente una hora de trayecto y mi vejiga estaba a punto de explotar. Hablé con varias personas y conseguimos parar, pero en medio de la carretera donde no había ni un solo arbolito en donde ocultarme. Todos los tíos bajaron sin reparo alguno, pero claro, porque ellos lo tienen mucho más fácil. Yo mientras tanto me estaba muriendo mucho, sentía literalmente que me iba a explotar y no me estaba haciendo nada de gracia pensarlo.


Así que sí, me quedé sin hacer pipí. Volvimos a retomar el viaje, pero mientras todos ya se habían calmado y ya tenían la mente libre para pensar en otra cosa, yo estaba con las piernas cruzadas, mirando por la ventana, deseando que el tiempo parara volando, y con alguna que otra lágrima. Sí, soy una dramas, pero esto no dependía de mí, sino de mi pobre vejiga.


Entré en cólera, me levanté del asiento y les obligué a parar el bus en medio de Nueva York. Pero solo había un problema, no me podían esperar. Así con dos narices me bajé del autobús del cole, y me dirigí corriendo hacia algún lugar donde poder hacer pipí. Mi amiga Pilar me acompañaba, mejor dicho me perseguía, porque saqué todas mis fuerzas para correr y correr sin parar hasta encontrar algún bar, esquina o lo que fuese.


Localicé a lo lejos una esquina con arbolitos, mis ojos se abrieron y mis piernas empezaron a correr como si no dependieran de mí. Llegué, me bajé rápidamente los pantalones y me sentí la persona más feliz del mundo. Y luego ya pensé, "¿como coño vamos a llegar al barco si sale en menos de 5 minutos y estamos a 15 minutos?".


A correr.


Ahí estábamos Pilar y yo corriendo, sin parar, sudando como cerdas y con los tacones puestos. El google maps nos mandaba a dónde el quería, tuvimos que preguntar mil y una veces, y después de correr la maratón del siglo, llegamos justo a tiempo. Justo, literalmente.


Pero ahora venía otro problema, ¿como iba a pasar siendo menor?.


Después de todo lo que nos había pasado, lo que viniera después iba a ser mucho mucho muchísimo menos, así que decidimos probar algo, entrar con el DNI de Pilar. Y funcionó, no sé como.


Por fin habíamos llegado a la esperada "Boat Party" a pesar de todos los obstáculos que nos había puesto la vida, y no nos lo creíamos.


Disfrutamos de las mejores vistas que jamás he visto, recorrimos el río Hudson, bebimos y bailamos como si no hubiera un mañana, hicimos pipí en el baño como personas normales y nos hicimos muchas fotos.


Empezamos a pensar que estábamos viviendo algo único e inolvidable, sonreímos todos, levantamos nuestras copas de ginebra limón y brindamos juntos mirando hacia aquella estatua que brillaba sobre el agua profunda llena de criaturas, sintiéndonos las personas más libres del planeta.


PD: Como ya sabéis, no me gustan los cruceros ni nunca me gustarán, pero me gustan momentos como esos, en donde que estés en un barco queda en tercer plano, en donde lo único que te importa es disfrutar con los tuyos y de las maravillosas vistas que tiene la gran ciudad de Nueva York.




 
 
 

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 By Perfectly Imperfect.

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