UNA METROCARD = CARRERA DE MATEMÁTICAS
- Perfectlyimperfect

- May 13, 2019
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Updated: Apr 29, 2020
Nuestra primera fase del tour por NYC:
Sábado día 22 de Septiembre, sorprendentemente nos hemos levantado a las siete de la mañana para poder aprovechar al máximo el día que nos espera. La hora de quedada la habíamos acordado el día de antes, 8:30 AM en la residencia Gainer.
A las 8:29 AM me dispongo a subir esa disparatada cuesta, como todas las mañanas, para poder llegar al punto de encuentro. Ya estaban ahí sentados, esperándome con ganas de empezar el gran día.
La noche anterior estuvimos aproximadamente una hora eligiendo el tour que íbamos a realizar por NYC para conocer todos los rincones de esa gran ciudad que nos llevaba sorprendiendo desde aquel domingo en el que dejamos a los nuestros para enfrentarnos a lo desconocido y nuevo, como verdaderos valientes.
A las 8:35 AM solo faltaba Pilar, que estaría gastando sus últimos minutos en ponerse numerosas tiritas desde la rodilla hasta la planta del pie, pero todo para poder hacerse la gran maratón que nos esperaba. Y por fin llegó.
Caminamos durante 20 minutos hasta la estación de tren, aunque hicimos una parada para desayunar en un barecito muy mono que embellecía y daba vida a Tarrytown. Cuando llegamos estuvimos otros 20 minutos descubriendo qué teníamos que sacarnos para poder subir al tren. Negociamos, discutimos, opinamos y preguntamos para poder llegar a una solución.
Después de unos minutos, nos sentimos como dioses al saber a la perfección que teníamos que comprar, tanto, que fuimos a varios grupos que se encontraban un tanto desorientados y les convencimos para comprar esa famosa metrocard de 26$ que todo Nueva York tiene.
Estábamos felices y contentos, todo parecía empezar correctamente, hasta que descubrimos lo poco inteligentes que habíamos sido. ¿Cuando vosotros escucháis o leéis "metrocard", que entendéis?, Lo sé, una tarjeta para el METRO. ¿y dónde estábamos? esperando a un puñetero TREN.
Sí, nos habíamos sacado una tarjeta no valida para nuestro viaje, habíamos gastado energía en discutir, internet en buscar información y suficiente dinero como para entrar en estado de pánico, colapso mental y sentimiento de "¿de verdad soy tan tontita?".
Pues ahi estábamos, pensando y repensando que íbamos a hacer para solucionarlo.
A Pilar se le ocurrió la idea de entrar a ese misterioso tren, que para nosotros era algo nuevo, con aquella metrocard que, repito, solo servía para el metro. Una joven arriesgada que quiere vivir la vida a tope, con sus aciertos y sus errores.
Álvaro, mientras tanto, daba vueltas por ahí, como si fuera un hámster, seguía en trance.
Pablo, haciendo las cuentas del mes, si se compraba el ticket correcto, si no lo hacía o si simplemente se dejaba caer en la locura idea de Pilar y tener que pagar una extensa y costosa multa.
Y yo, ayudando a Pilar a volver a la vida real y convencerla de que comprar el ticket era el mejor camino para todos. Así que eso hicimos, pagamos 21$ por un ticket que poco después nos pedirían en aquel laborioso viaje en tren.
21$ + 26$ = Yo desesperada, Álvaro en estado de shock, Pilar feliz de la vida y mientras tanto, a Pablo le había dado tiempo a sacarse la carrera de matemáticas con tantos cálculos.
Continuará...





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